¡ACHTUNG-PANZER!

ACHTUNG-PANZER

En el relato Achtung-Panzer, la empresa World Disney War Company ofrece una nueva atracción: combatir en la Segunda Guerra Mundial. ¿Estás dispuesto participar?

Por TP Ahumada

“Si alguien viaja al pasado se vuelve parte del pasado.
Por eso no puede cambiar ni el pasado ni el futuro”.
Frank Tipler

Parte 1

Nieve, barro, bosque. Las Ardenas y, delante de ellos, los primeros Sherman. Es el mejor día de su vida. El espíritu de cuerpo; el uniforme negro; ser miembro de esa tripulación entrenada bajo las consignas de Guderian y Rommel.

Un obús estalla sin dar en el blanco; sus esquirlas repiquetean sobre el chasis del Tiger, los yanquis del General Patton están triangulando; tres disparos más y uno acabará acertando.

Gélido, el comandante dicta las coordenadas; no existe mejor ejército que el alemán; la torreta gira; Pucharelli está atento como nunca.

—Fuego.

Pucharelli observa por la mirilla los estragos causados por la descarga. No habrá triangulación para los alemanes; el primer disparo ya dio en el blanco, pura exactitud germana y ese Sherman no jode más. En cuanto a los festejos y hurras, apenas alguien gesticula media sonrisa mientras todos toman nota mental de esa baja. Son veteranos.

Parte 2

Como él, sus cuatro compañeros son dueños de nombres básicos. Hans, Ernest, Hermann, Karl. A Pucharelli esto le suena raro. Ellos son de aquí, Pucharelli no. Él debió escoger su nombre, —Jürgen—, entre pocas opciones, la lista propuesta por la Agencia y autorizada por la Compañía siempre resulta escueta.

—Dos salto pulgar a la derecha…

El comandante señala un nuevo escondrijo y el Tiger se desplaza en esa dirección.

Parte 3

Enero de 1945, Batalla de las Ardenas, el Tercer Ejercito de Patton ya está aquí y Pucharelli descubre una anomalía en este otro Sherman que acaban de destruir. Alguien pintarrajeó en su coraza un “Aguante Chaca”. La leyenda, expresada en idioma español, lo descoloca. Un lema rioplatense absolutamente fuera de contexto, ajeno a los yanquis, a las Waffen SS y a la segunda guerra mundial.

Parte 4

Un pepazo enemigo, el Tiger se sacude.

—La reputísima madre que los remil pario, carajo…

Pucharelli empalidece. Acaba de putear en correctísimo criollo. Quizás el impacto dañó su “mil lenguas”. Estupefacto mira a sus kameraden. Desconcertados, sus kameraden lo miran a él.

—Dejen de pelotudear…

La realidad estalla. Quien acaba de putear en castellano es Ernest, el comandante del tanque.

Parte 5

Sobreviven. Abandonan todas esas toneladas de chatarra humeante. Se parapetan detrás de unos arbustos. Cruzan miradas desconsoladas. Ayer, en el vivac, entonaron la “Panzer lied”, la canción de las divisiones Panzer; la emoción les puso la piel de gallina.

—Bueno… ¿Quién es de aquí?

—Yo soy de Floresta…

—Y yo de Lanús…

—Haedo… —afirma el tercer miembro de la tripulación mientras el comandante se declara oriundo de Bella Vista.

Parte 6

Todos adquirieron la promoción en la misma agencia; todos leyeron el mismo folleto; todos se sienten descorazonados.

—Entonces… ¿esto no es 1945?

—¿Nos durmieron y nos metieron en un “parque temático”?

Una ráfaga de ametralladora bate la zona y todos se aplastan contra el suelo.

—Mejor nos rendimos…

No tardan en alzar los brazos. En verdad es 1945 y, entonces, una cosa es enfrentar a los yanquis junto a veteranos alemanes mientras otra muy distinta es combatirlos sabiendo que el de al lado es un rioplatense llegado del futuro.

Parte 7

Desde logrado el viaje en el tiempo y adquiridos sus derechos exclusivos, la World Disney War Company dejó de promover los parques temáticos a favor de estas excursiones bélicas. Un boom en el mundo de la entretención. La historia se encarga de montar el escenario mientras las agencias de viajes y la Compañía se limitan a recoger el dinero a paladas. Tal es la demanda por ciertas batallas que suelen ocurrir estas cosas; una tripulación, un regimiento, una división entera; sus plazas acaban integradas exclusivamente por crononautas. Ya se han producido quejas; pero, en fin, esos “gatillo fácil” de la “Mickey Mouse” siempre se encargan de esas disidencias. Son duros los de la “Mickey Mouse”, no saben perdonar a nadie.

Extraído de: TP Ahumada; “World Disney War Company, —derechos exclusivos—”.


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