BULLYING

bullying

Nuestro escritor dominical nos trae una terrorífica historia de Bullying bajo superficies marítimas no aptas para lectores sensibles… de estómago.

Podés acompañar este relato escuchando…

Por TP Ahumada

1

Gordo, obeso, puerco, cerdo; desde niño esos fueron y son sus apodos, aunque su tía —quien lo crío— prefería llamarlo “asquerosa bola de cebo”.

2

La tormenta, el naufragio, el bote, la isla.

3

Entre la marinería del “Androcles” oficiaba de cocinero, aunque podía trepar las jarcias a pesar de sus formas y peso. De tanto en tanto, cuando la estadía en el mar se prolongaba demasiado, solía meditar en sus apodos e incluso reconocerlos como humillantes; un colega de origen gascón solía llamarlo “Pantagruel” aunque él no comprendiera el significado de semejante mote literario. Hoy, todos menos cinco, yacen en el fondo del mar, incluso ese capitán irlandés acostumbrado a referirlo bajo el humillante apodo de “pigface”.

4

Raro encontrar gente obesa entre la marinería. El quehacer naval los vuelve a esos hombres fibrosos y delgados como espárragos. En cuanto al islote, ni un solo huevo de tortuga a la vista, puros cocos.

5

Cuatro días en la costa y ni siquiera divisan gaviotas; en cuanto a la pesca, el rey Neptuno no la permite en estas orillas. Duelen los estómagos, los rostros se ponen huraños, ni siquiera cuentan con una pipa de vino para palear el mal momento.

—Salgo a explorar, quizás hoy…

—A quién le importa…

—Haz lo que se te antoje… ¡obeso!

6

Se marcha confundido. Aquellas palabras. Al escarnio habitual parece sumarse un odió inquieto. Como si sus compañeros de infortunio lo culparan de esta mala racha.

7

Atardece y sus camaradas han preparado todo para un fuego grande. Es prudente estar listos, en cualquier momento un navío aparece en el horizonte y no hay nada como una buena fogata para llamar la atención.

—¿Encontraste algo, gordo del demonio?… ¿Un huevo, un pajarito, una rata?

—Nada amigos, ni siquiera una culebra.

Tenaz, continúa llamándolos amigos, aunque esto no signifique nada para sus cuatro colegas.

8

Pesadillas. Ni en las cantinas dejaban de tomárselas con él. Hasta las prostitutas se despreocupaban por esconder sus carcajadas inventándole de paso algún mal apodo.

9

El terrible golpe lo despierta. En el cielo la Cruz del Sur, en el éter los ruidos de cinco estómagos gruñendo, incluido el suyo.

—¿Qué pasa?

Segundo golpe.

—Maldito gordo… la grasa te defiende.

Tercer golpe.

—¿Qué les pasa?… Soy uno de ustedes…

—¿Vos, uno de nosotros?… Ni en sueños…

Cuarto golpe y ya no despierta.

10

—Estaba rico el obeso… por fin sirvió para algo…

Los cuatro ríen. Sus estómagos ya no están crujiendo.

—Todavía queda como para algunas cenas y con estos huesos armamos un buen caldo… Quizás nos salvamos del sorteo.

11

Daniel Defoe, en su extensa obra sobra la piratería, alcanza a insinuar esa tradición entre náufragos… Ya no hay comida, el hambre acucia y de repente “el sorteo”… Quien pierde, pierde y entonces el hambre se extingue, pero sólo por unos pocos días.

Fin

TP Ahumada; extraído de: “Viajando por los mares de Piri Reis”.

 


Si te gustó este post, compartilo en tus redes para que más personas puedan conocerlo, conocer es compartir 😉

¿Te gustó este contenido?

Tags from the story
, , ,