GALVÁN, EL INCORRUPTIBLE

GALVÁN, EL INCORRUPTIBLE

«Galvan, el incorruptible» es un relato negro que combina el espíritu  de Dashiell Hammett con el color de delincuentes bonarenses. Disfruta de este nuevo relato policial de nuestro escritor dominical.

Por TP Ahumada

 Nada hay tan veloz como la calumnia; ninguna cosa más fácil de lanzar, más fácil de aceptar, ni más rápida en extenderse”.
Cicerón

Capítulo 1

Una vez más su fama lo antecede. Acaba de ser trasladado y ya todos lo saben. Él es Galván, el incorruptible.

Capítulo 2

Una broma vieja y esta carga eterna. Así los escándalos en la prensa promovieron su traslado. Una ciudad con pinta de pueblo. Aunque existe un intendente es “La Lechería” quien manda. Ella se apoderó de todo menos de los tambos pertenecientes a esos tres cadáveres. Sobornos, favores, aprietes. En La Plata los pasillos comenzaron a mencionar su nombre.

Galván es nuestro hombre… a él “La Lechería” no podrá comprarlo.

Capítulo 3

Un miércoles gris de garúa helada. Estaciona su viejo Renault frente a la comisaria primera y única. Pies de plomo, el rostro cansino, la venia ejecutada a desgano. Para cualquier otro comisario este es el lugar y el momento. Para Galván no; inerme va a contemplar como corre el dinero con la furia de un río desbordado que sabrá esquivarlo. Su fama. Su maldita fama, esa que empezó hace tanto tiempo por culpa del bromista de Aguirre. Ahora él está forrado en guita mientras Galván conduce ese Renault desvencijado.

Capítulo 4

Tres cadáveres, los periodistas de la capital acusan al imperio lechero. Ni siquiera le dan lugar a concertar una cita porque es el mismísimo dueño de “La Lechería” quien se adelanta convocándolo a su despacho.

—Sabemos muy bien quién es usted…

Galván se lleva la mano al rostro en un gesto de pesar. Aquí viene todo otra vez, todo igual que siempre.

—Ya lo hablé con mis abogados y bueno… Usted es Galván… Entregarle un sobre lleno de billetes es ponerme la soga al cuello y mi hijo no lo vale…

Capítulo 5

Su fama. “Galván, el incorruptible”. Todo es culpa de Aguirre y su broma. Al principio le pareció divertido, hoy mira su coche y siente ganas de llorar. Ni siquiera el dueño de “La Lechería”, ese emperador, se le anima. “Con el comisario Galván no se jode”… Siempre lo mismo y él cada día más pobre.

Capítulo 6

—Felicitaciones Galván… Otra condecoración… Pronto te van a confundir con un mariscal soviético.

Es Aguirre, telefonea desde su casa con pileta y quincho. Los dos comisarios, pero él sin su fama.

—Todo es culpa tuya Aguirre… No… no te rías… Si te apareces en la ceremonia te juro que desenfundo la reglamentaria y te despacho de un tiro.

Capítulo 7

La medalla, las fotografías, las felicitaciones. Esta todo menos el comisario Aguirre. Él sabe que Galván no está fanfarroneando y, previsor, con los últimos “vueltos” se contrató un guardaespaldas.

Capítulo 8

Recién salido de la Vucetich, aquel pueblo perdido por la loma del caracú y ese rumor…

—Ni se te ocurra tratar de coimearlo… ese es Galván, “el incorruptible”…

Chicos, grandes, perejiles, capos… Nadie se atrevió jamás a ofrecerle una cometa como tampoco sus compañeros de tercio lo participaron alguna vez de un curro…

Y él quería… él quería una TV color… un lindo coche… y nunca nada… todo yugo por culpa de Aguirre y su bromita.

Capitulo 9

Barrio de casas lindas, la noche, el disparo.

—Buen tiro… —felicita el comisario Aguirre a su guardaespaldas, un patanegra— el cuentito para la prensa ya lo tengo, a Galván lo asesinó un sicario que venía a matarme.

Capítulo 10

Entierro. Numerosos uniformes, algún político de La Plata y esa lapida que encargó Aguirre

“Aquí yace el Comisario Galván, un orgullo nacional, en veinticinco años de servicio jamás aceptó una moneda”.

Extraído de “Donde las cosas ocurren mientras nunca pasa nada”.


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