LA COPITA Y PARÍS

LA COPITA Y PARÍS

Nuestro escritor dominical nos trae La copita y París, una particular historia de amor entre ciudades, recuerdos y sacrificios.

Por TP Ahumada.

1

Despertar sobresaltado, comprobar que duerme a mi lado, no es la misma chica de hace treinta años, confirmo la belleza de sus rasgos, el tono de su piel, las formas de sus labios. Me gusta. Me gusta demasiado, quizás más que antes.

2

Imposible regresar al sueño, la pesadilla fue atroz. Angustiado camino hasta la ventana, observo el alba derramando sus colores sobre la calle de los bouquiniste. Después de treinta años la casualidad nos hizo tropezar en Paris, una casualidad que —después de este sueño— quizás no sea tal.

3

Treinta años atrás me enamoré de ella con la fuerza de la juventud. Ella casada, yo estudiando. Nos encontrábamos en un café de la Recoleta y nunca llegamos a abrazarnos desnudos. La cosa sin comenzar terminó.

Ahora este sueño, este recuerdo hostil. La reunión, la cerveza, la copita. Jugábamos sobre una güija armada con papelitos. Aparece un ente, risas histéricas; alguien advierte que suelen ser mentirosos.

Acabadas las preguntas de rigor propongo un trato, mi alma por acostarme con ella.

4

Treinta años más tarde ella está en mi cama. Ambos vivimos en Buenos Aires, pero nos reencontramos en París. Después del sueño comienzo a ver claro, la impronta de esa bicicleta fuera de control que nos obligó a mirarnos, la sonrisa diabólica del mozo, la complicidad del conserje al entregarnos las llaves del cuarto.

Aquella vez, ante la güija, el ente sólo aceptó la propuesta, pero jamás estableció fechas. Burlón, treinta años se tomó para permitirme conocer los secretos de ese cuerpo.

5

Vuelvo a la cama, ella duerme desnuda, placida, hermosa; cada tanto una sonrisa como evocando los fragores de la noche. El sol se establece sobre la Ciudad Luz y yo no sé si ha valido la pena comprometer mi alma a la voluntad de un demonio por lo que, según mi pesadilla, acabará siendo una sola noche de placer.

Extraído de “Ultramundo”.

Podés completar la experiencia escuchando…


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