LAS CENIZAS DE PAPÁ

las cenizas de papa

Nuestro escritor dominical nos trae Las Cenizas de papá, un hermoso cuento con espíritu familiar, porque no hay nada más lindo que hacer planes en familia.

Por TP Ahumada

“Cuídate de no cumplir los deseos de un muerto”.

Eustaquio Vélez, vecino de Morón.

1

Un relato chino nos habla de cómo una broma desencadena el diluvio; en este caso fue la inquina.

Lo había solicitado durante toda la vida mientras ensayaba su deliberada maldad y ninguno de sus tres hijos lo ignoraba.

—Quiero que me cremen y mis cenizas sean arrojadas al mar.

Ahora está muerto y sus tres hijos peleándose por no ir al crematorio. Finalmente, los tres hermanos están aquí recibiendo esa caja de cartón barato conteniendo las cenizas de su venerable padre.

—Siempre quiso que las arrojáramos al mar, allí están esos baños públicos, supongo que si las lanzamos por el inodoro algún día alcanzaran su deseado destino.

—No seas tonto Horacio, estamos en el cementerio de Morón, los deshechos de esas letrinas acaban en un pozo ciego…

—Yo a casa no me las llevo… —advierte Luis, el menor de aquellos tres.

No son malos, su padre sí lo fue. Los torturó desde la infancia. Socialmente, Víctor fue un hombre apreciado; familiarmente, un déspota caprichoso y mezquino.

—No perdamos tiempo; ¿ven ese cardal?… Si el viento quiere lo empuja hacia el Este…

—¡Pero allí tampoco hay mar, sólo está el Río de la Plata! —protesta Luis.

—Ese río se conecta con el mar, soquete —sostiene Néstor, el mayor de los tres.

Mientras discuten, Dardo, el del medio, camina hasta el cardal, abre la tapa de esa caja rustica, y vuelca su contenido en el centro de esa mala hierba.

—Listo. Se acabó. Yo me voy a casa.

2

Una noche extraña, el cielo encapotado de nubes abismales. Truenos feroces, relámpagos dibujando sus quebradas siluetas. Comienza a llover, una lluvia helada y gruesa en pleno febrero, una lluvia que durará cuarenta días y cuarenta noches.

3

Los tres hijos viven en Morón, una ciudad mediterránea ajena al acervo náutico. Al principio, el fenómeno es interpretado como una inundación demasiado grande; luego, en la televisión, los debates sobre el derretimiento de los polos; finalmente, todo se vuelve demasiado tarde.

4

Acaban ahogándose los tres, cada uno por su lado trata de salvarse, pero no hay manera. Ningún Noé ha construido un arca a la cual trepar. La ciudad de Morón queda sepultada bajo un kilómetro de mar. En la superficie, olas feroces provenientes de los helados sures arrecian en tempestad bajo esos cielos tenebrosos.

Abrazado a un madero, Dardo recuerda aquella última tarde de calor y sol.  Los tres a las afueras del crematorio, la ausencia apabullante de vientos o brizas, esos cardos hirsutos. Se lastimó al meterse entre ellos y dar vuelta la caja dejando esa montañita de cenizas tan odiadas; recuerda los rostros sonrientes de sus dos hermanos.

—Se lo ganó, su deseo jamás se cumplirá.

Un vaticinio falaz porque hoy las cenizas del malvado Víctor ya descansan en el mar.

TP Ahumada. Extraído de “Ultratumba”.

Podés completar la experiencia escuchando…


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