LOS VIEJITOS DEL BEAU GESTE

LOS VIEJITOS DEL BEAU GESTE

Son viejos, son muchos … y son ladrones; la fantástica historia de Los viejitos del Beau Geste en este nuevo relato dominical.

Por TP Ahumada

 “No podemos vivir el atardecer de la vida con el mismo programa de la mañana”
Carl Gustav Jung

 

1

Bañados, peinados, vestidos de domingo; viven en el “Beau Geste”, un asilo de ancianos de puertas abiertas. Antaño no era así, pero los viejitos juntaron su dinero y lo compraron. Ahora ellos eligen al personal, a quien lo gerencia y el menú.

—Deliciosas las rabas…

—Y el coctel de camarones no estuvo nada mal…

2

En el televisor una película de Gary Cooper en blanco y negro intitulada “Beau Geste”. Un clásico de clásicos donde tres hermanos enrolados en la legión extranjera se ven sometidos a las perversas arbitrariedades del sargento Markoff.

—Con los Correa todo era así… suerte que compramos el lugar…

3

Son cuarenta y los jueves salen todos juntitos en dirección al cine Gaumont. Si quisieran podrían exigirle al dueño que les proyecte películas viejas, pero en verdad disfrutan ver lo nuevo.

4

El atraco a “La Nueva Princesa de Asturias” apenas si fue mencionado por la prensa amarilla. Seis enmascarados de movimientos lentos se llevaron la recaudación de la confitería junto a unos cuantos kilos de mazas.

5

—El doctor Menéndez se va a enojar, pero estas morcillitas miñón están deliciosas.

En el “Beau Geste” el colesterol está controlado. Sale algo caro y la tienen que encargar, pero la carne de conejo casualmente no lo genera y entonces los viejitos pueden darse el lujo de algún asadito bien regado.

6

El atraco a la sucursal de electrodomésticos Garbarino si aparece en la prensa amarilla. Seis enmascarados de movimientos lentos arrasan con billeteras, tarjetas de crédito y el efectivo de las cajas. En cuanto a mercaderías, eligen llevarse unas cuantas tablets que no pesan nada.

7

Ajedrez, damas, canasta, dentro del “Beau Geste” los juegos de mesa están al día. De hecho, todo es tan decoroso que los viejitos no dejan de recibir la visita de sus nietos.

—Allí podríamos montar una cancha de bochas…

—¡Por Dios, Feliciano, que antiguo estás!

8

El inspector Rafecas mira una y otra vez las imágenes de la cámara de seguridad. Esa mañana, con la bóveda llena, la sucursal del banco de Galicia es atracada por seis enmascarados de movimientos lentos. Arrinconan contra las paredes a un montón de viejitos y lo limpian todo a lo “Bonnie & Clyde”.

—Se me hace que esto ya lo vi…

—Claro inspector… se mueven igual que los atracadores de la sucursal de Garbarino y, además, mire a esos viejitos, también estuvieron allí

9

El hampa siempre deja suelto algún cavo y el inspector Rafecas lo descubre. Uno de los asaltados en la sucursal de Garbarino demora en denunciar el hurto de su tarjeta de crédito y allí esta esa compra singular: cincuenta kilos de carne de conejo. ¿Quién come conejo en el país de las vacas?

Sigue la pista y acaba por llegar al “Beau Geste”.

—¿Esos viejos ruidosos?… Hicieron sus maletas y se fueron de excursión hace dos días… espero que no vuelvan… —afirma una servicial vecina.

10

Desde la cubierta del “Federico C” ya se respira el Caribe; están felices, bien atendidos, las brisas tibias, el sol, ese mar cristalino…

—Fue divertido…

—Calma Clarisa… no te pongas así que esto recién empieza… primero las playas y después París, Roma, la opera de Sídney… y si el dinero no alcanza, en fin, ya vas a volver a divertirte como a vos más te gusta…

Extraído de “Hampones”.


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