RETRIBUCIÓN – HOMENAJE A OESTERHELD

HOMENAJE A OESTERHELD

En el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia publicamos Retribución, un homenaje a Oesterheld por parte de nuestro escritor dominical.

Por TP Ahumada

Mimnio… Athesa… Eioioio…
Un mano agonizante.

1

No eran seis personajes en busca de autor sino muchos más. Él los había sacado de mil peripecias y ahora les tocaba a ellos sacarlo a él de una sola.

2

El puesto cuatro, una bruma densa invade el predio y él brota de ella. Debo gritar “Alto, quien vive” pero lo reconozco y ni siquiera doy parte. El uniforme azul del “Séptimo”, los galones de sargento, monta uno de sus ponis y viene sólo. Sonrío.

3

Cada colimba montando guardia ve algo. En el puesto tres, dos guerreros antiguos; en el quinto un hombre alto trajeado de preso; no faltan corsarios, ni indios armados con tomahawks… Ningún colimba grita, ningún colimba da parte, ninguno dispara, a cada cuál le ha tocado un conocido, un héroe.

4

Pabellones, pistas, avenidas, polígonos, túneles, arboledas, compañías, institutos. Las instalaciones de Campo de Mayo son vastísimas; ni siquiera los oficiales superiores las conocen todas y sin embargo, ellos encuentran el lugar.

5

Posiblemente Juan Salvo los juntó a todos. Brotan del bosque y de la bruma, llegan sin sus sonrisas habituales. Vienen por él y aunque muchos conozcan el amargo sabor de la derrota, esta vez nadie podrá detenerlos. Son multitud y están enojados.

6

Escucho cohetazos. Vienen de esa parte a la que nunca vamos, un lugar lúgubre detrás de la alambrada donde sólo suboficiales veteranos cubren las guardias. No son los aspirantes de la Sargento Cabral en prácticas nocturnas, son ellos.

El puesto cuatro no tiene garita, me desplazo, trepo las ramas de un árbol fácil y acabo volviéndome testigo.

Cowboys, gurbos, algún casaca roja. Todo es extraño. En lugar de una guardia, siniestros hombres de civil llegan a repeler el ataque. Duran poco, no hay piedad para esos.

7

Una puerta se abre, el sargento Kirk a un lado, Mort Cinder al otro, y en medio un hombre maltrecho, destrozado a golpes, pero no vencido. Lo trepan a un jeep Willys de la segunda guerra mundial, reconozco al conductor, es Ernie Pike.

8

La bruma se intensifica tragándoselo todo. Viene del bosque y vuelve a él llevándose al jeep, al herido, a los jinetes, a los gurbos, a los guerreros antiguos…

9

Aquel asalto dentro de las instalaciones de Campo de Mayo no figurará jamás en los partes militares ni será mencionada en las arengas matinales. En cuanto a la guardia de nuestra subunidad, todo el mundo es castigado sin explicar las causas de semejante mérito. A nosotros, los colimbas, nos regalan dos meses más de servicio. No me gusta, pero tampoco me quejo. Haberlos visto a todos ellos, saber la verdad de porque Oesterheld figura en las listas de desaparecidos. Saber que la justicia existe.

Imagen portada: de Félix Saborido, 1983. En la revista “Feriado Nacional”


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