SOBRE EN CLAVE POPURRÍ

Para celebrar y seguir explorando la muestra En Clave Popurrí – Elementos en Imaginación, entrevistamos a Santiago Clément.

¿Cómo se empezó a gestar la idea?

La cuarentena nos llevó a muchos a volcarnos a tareas o artes que quizás teníamos relegadas. Tal vez por vernos forzados inventar espacios y momentos de esparcimiento dentro de nuestras casas. El día anterior al anuncio de la cuarentena, de manera completamente impulsiva, entré a una librería e hice una compra para stockearme de hojas y elementos de dibujo. Recuerdo que no teníamos mucha idea de cuánto podíamos estar encerrados, ni sabíamos bien lo que se nos venía; muchos salieron a stockearse de papel higiénico y harina, yo me stockeé de hojas y marcadores; sentí que estos eran mis elementos indispensables, mis instrumentos de fuga. Así que mi descarga fue el dibujo. Empecé con una serie de dibujos de unos monigotes medio surrealistas, que terminaron siendo los dibujos que compartí en uISTOPíA. También empecé a subir algunas fotos con textos breves en Instagram, a veces posteos efímeros, que subo y bajo, como si no me sintiera habilitado para compartir ciertas cosas por considerarlas demasiado raras, por miedo a quedar en ridículo quizás! jaja. Me gustaría compartir muchas más cosas que me surgen, algunos recitados, o teatralizaciones que me asaltan espontáneamente. A veces la corrección me supera… otras veces gana el monstruito artístico interior y lo comparto.

«En Clave Popurrí» ¿Es un estado? ¿Una búsqueda? ¿Un síntoma?

Una noche mientras dibujaba pensé en todas las creaciones raras que tenía dando vueltas en mis cajones y mis archivos, cosas que no suelo compartir a veces por estas razones, y me pareció que sería lindo poder encontrar el espacio para compartir este material, que expresa cosas muy mías. Así nació la idea de reunir estos elementos y creaciones. Cuando se me ocurrió esto escribí en un papelito “mostrar un popurrí de mis cosas”. Es así que En clave popurrí surgió con esta idea, la de mostrar una varieté de mis cosas presentada de una manera (en una clave) que me permitiera saltearme mis prejuicios o miedos por mostrar algo que considero raro o medio loco. Es a la vez un “enclave artístico”, de ahí el “en-clave popurrí”. No sé si popurrí es una palabra ya medio antigua, pero me pasa seguido de usar palabras medio en deshuso… será por mi manía de leer libros viejos.

Sos un hombre de letras, ¿cómo fue incursionar en otros rumbos, como la fotografía y la ilustración?

La ilustración y la fotografía son dos artes que consumo y disfruto bastante. Tengo mis antecedentes juveniles con la ilustración. De hecho la ilustración vino a mi vida antes que la escritura. De niño hacía dibujos animados en diccionarios, a los 10 años llegué a hacer un dibujo animado de 600 páginas en hojas de cuadernitos gloria (aún sobrevive en casa de mis viejos), de adolescente empecé a dibujar historietas de manera bastante dedicada, incluso al terminar el colegio pensé seriamente en estudiar dibujo, pero no me animé porque sentí que me faltaba talento. ¡A los 18 me pagaron 100 USD por dibujar unos bocetos para un mexicano que tenía un proyecto q al final no salió, pero me pagó los bocetos igual! (cosas insólitas q suceden a veces). A los veinte se me pasó el gusto por la historieta, pero me quedó el vicio; dibujo todo lo que tengo cerca, márgenes, papeles sueltos, azulejos, heladeras; en mi casita hay dibujos por todas partes y en todo tipo de superficies (los azulejos de la cocina, la heladera, el lavarropas, una mesa), sobre todo dibujos en marcador y fibras. Por otra parte me gusta la fotografía, pero ahí me declaro un inexperto completo; sin embargo siento que a veces tengo buen ojo para capturar la belleza o la singularidad de las cosas; hay como una sutileza especial en casi todas las cosas que nos rodean, me gusta encontrar esa sutileza. No sé si es el caso de las fotos para esta muestra rara, en la que se trata más bien de una observación nueva de elementos ultra cotidianos y a veces por completo intrascendentes, como un pituto empotrado en la pared; es decir, no sé si se trata de belleza, pero sí quizás de esa sutileza especial o singularidad.

 ¿Tuviste algún tipo de referencia para este proyecto?

No de manera específica… Antes de la pandemia, cuando el mundo era mundo, venía frecuentando tanto acá en Mendoza como en Buenos Aires algunos espacios artísticos “subterráneos” donde se comparte sobre todo poesía, pero también algunas performances extrañas, rap, fotografía, un poco de todo; mi Instagram quedó bastante cargado de artistas de estos espacios y me he venido nutriendo vía redes de un poco de su arte. Esto ciertamente me ha animado a explorar otras cosas además de la literatura, o a complementarla con otros elementos. Recuerdo hace unos años, cuando participé de la Bienal de Arte de Buenos Aires que hicimos un taller con Lola Arias que nos impulsaba justamente a atravesar nuestro disciplina (en mi caso la literatura) con otras artes; esa experiencia, junto con toda la vivencia de la Bienal, me dejó también como el deseo de continuar esa exploración multidisciplinaria. De todas maneras considero que esto es aún casi un juego, una primer ensayo (quizás aún torpe) de mostrar algo que va más allá de la literatura.

¿Cómo recomendás acercarte a la muestra? ¿Por capítulo? ¿De un tirón? ¿Leyendo partes de forma aleatoria?

La muestra nació como un popurrí, algo que sube y baja, que va y viene, así que la idea de la aleatoriedad atraviesa el proyecto. La lectura ordenada también es una posibilidad en esa aleatoriedad, así que diría que no hay recomendación en esto, lo cual deja libertad a cualquiera de encarar la muestra como lo sienta mejor.

¿Quisieras agregar algo más?

Cuando armé los archivos de esta muestra rara, me puse a pensar en el modo de compartirla en tiempos de pandemia, y pensé que Incont podía ser un buen sitio por el estilo, la apertura y la variedad de lo que muestran. Le pasé un borrador a Nahuel y me demostró bastante entusiasmo, así que me puse a darle forma para compartirlo. Mi idea era hacer una primera experiencia para ver si hay piso para seguir dándole forma al proyecto; y creo que ese objetivo se logró (al menos lo siento así por los comentarios lindos que he recibido). Mi otra ocupación es el vino, (lo cual me da de hoy comer, y también de beber, por supuesto), formo parte de un proyecto cooperativo aquí en Mendoza con el que elaboramos vinos con marca propia. Cuando volvamos a ser libres me gustaría hacer este experimento de manera presencial, acompañando todo el asunto con buenos vinos. Tengo algunos vinos con etiquetas intervenidas y cosas por el estilo, así que pienso que puede ser algo divertido para experimentar. Hay que esperar a que podamos volver a hacer cultura presencial, o a que por fin el arte tome la calles y el mundo sea para los poetas.

Descubrí En Clave Popurrí haciendo clic acá.


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