TAMARA Y LA MANZANA PODRIDA

TAMARA Y LA MANZANA PODRIDA

En Tamara y la manzana podrida nuestro escritor dominical imagina un mundo donde conseguir el alimento diario suele traer más de un problema. ¿Dijimos “imagina”?

1

—Sos un salvaje.

—No te entiendo… ¿Qué hay de malo?… —responde Bruno otra vez.

—Matar animales… ¿te parece?

—Discúlpame Tamara, de dónde imaginas que sale la carne de esos asados a los cuales les incas el diente como una leona. ¿Son imitaciones de cortes elaborados con mazapán?

—Bueno… no… eso es distinto…

—¡Claro que es distinto!… Matanzas industrializadas… Vas hasta el hipermercado y te llevas esas bandejitas de telgopor envueltas en celofán. ¡Deberían estamparles la fotografía de una vaca para recordarte que estas comiéndote a un animal!

Evidentemente, Bruno recibió una invitación de Alberto y entonces, el estallido de esta eterna discusión enmarcada en los ámbitos de la filosofía barata.

2

Alberto es dueño de unos campos que heredó alambrados. Los atiende un viejo “Diana 22”, un arcabot rastreador que debido a su pata de palo ya no sirve para conducir zafarís.

—Prepárense porque este fin de semana largo la vamos a pasar en grande —afirma Alberto escanciando tequila en los vasitos de sus cuatro amigos.

Un lugar perdido tierra adentro entre las costeras Miramar y Necochea. Un llano rustico donde corre la liebre y aletea la perdiz.

—Ignoro como llegaron, pero están aquí… Chanchos jabalíes… el “Diana 22” ya nos preparó un refugio junto a la lagunita… ¡Caza mayor, amigos!

3

Ya no existe temporada de caza en Periferia 4, la veda dura de enero a enero; sin embargo, según la legislación, en el interior de un campo los dueños todavía mandan. No obstante…

Asesinos”; “Genocidas”; “Paren la matanza”. Este es el tono de los carteles que aparecen colgados de la alambrada perimetral. En cuanto a los mails amenazantes, en fin, “sabemos dónde vivís, te vamos a ir a buscar”.

4

Se acaba la fiesta. El “Diana 22” cuerea, limpia y troza a cinco hermosos especímenes.

—Tenemos que repetirlo… —invita Alberto— la caza mayor es otra cosa… y además el sabor de lo salvaje… Nada de conservantes bufando la carne…

5

—¡Que sea la última vez!

—Y sino, ¿qué?

—¡Te vas de esta casa! —ladra Tamara y se lleva otro trozo de jabalí a la boca.

—Está rico, ¿no?

7

El avioncito municipal sobrevuela el barrio amurallado soltando el siguiente mensaje: “Vecino, vecina, el próximo doce de septiembre comienza el Año de Obtiene tu Propio Alimento”.

Imposible saber de qué se trata este asunto.

8

Cumplida la fecha señalada todos comprenden. Millones de cucarachas biodigestoras acaban en una sola noche con los alimentos almacenados en alacenas hogareñas y depósitos comerciales. A partir de ese miércoles, la comida está viva o cuelga de las ramas.

9

Dos meses más tarde.

—¿Qué trajiste?

—Un gato… Vaya uno a saber de dónde salió… Ya no quedan.

—¿Lo limpias vos?

En lugar de contestar, mete su mano en el morral y extrae de ella una manzana medio podrida.

—Lo limpio yo y lo como yo, para vos encontré esto —afirma apoyando la manzana sobre la mesa.

—¿De qué hablas? —exclama ofendida.

—Mira Tamara; antes, cuando iba a cazar con mis amigos me tratabas de salvaje, de asesino, me amenazabas con echarme de casa… Bueno, ahora resulta que el que no caza no come y vos comes pero no cazas.

—¡No pienso volverme una asesina! —insiste soberbia en su eterna tesitura.

—No lo hagas.

Llora. Protesta. Amenaza. Gime. Suplica.

—Basta Tamara, se te acabó la fiesta, comete esa manzana y déjame cenar en paz. Para vos, gato no hay.

 

TP Ahumada. Extraído de: “Crónicas de Periferia 4, El Año de Obtiene tu Propio Alimento”.

Podés completar la experiencia escuchando…


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