VECINOS EN ALERTA

vecinos en lalerta

En el relato «Vecinos en alerta«, habitantes de una cuadra de Ituzaingó crean un grupo de Whatapp para combatir la inseguridad sin prever que todos sus miembros terminarán odiando a dos de sus integrantes.

Por TP Ahumada

“A los vecinos no se los elige, llegan solitos o ya estaban.”
El ermitaño de la calle Trole.

Capítulo 1

“Vecinos en alerta”, una buena idea malograda por Matías85, el último en sumarse, el mismo que ahora acaba de publicar este mensaje siendo las seis de la mañana:

—Disculpen, ¿alguien tiró algún líquido o ácido que está en el ambiente? Acabamos de llegar.

Mi respuesta:

—Yo no fui.

Capítulo 2

Creamos este grupo de chat debido a la inseguridad reinante. Instalamos una alarma comunal en la cuadra y si ésta suena, todos los vecinos debemos salir a la vereda en pos de evitar un atraco.

Hasta la inclusión de Matías85 el tipo de dialogo expresado en este chat se limitaba a cuestiones de seguridad. Sonaba la alarma particular en casa de un vecino y de inmediato alguien lo anunciaba mientras otro preguntaba si todo estaba bien, por lo general, la respuesta siempre fue: “disculpen, se me disparó la alarma”. Esto cambió por culpa de quien acaba de publicar:

—¿De verdad nadie está usando disolventes? aquí no se puede respirar.

Mi respuesta:

—No soy yo.

Capítulo 3

Tanto Matias85 como su señora son jóvenes quisquillosos. Cuando los chicos del 1074 realizaban una fiesta algo ruidosa, Matias85 no dudó en recurrir a “Vecinos en Alerta” para publicar:

“Bajen la música, ya llamé a la policía.”

En cuanto a su esposa, en fin, sus intervenciones son de otro tono:

“Señor vecino del 1049, su vereda tiene una baldosa floja, hoy la pisé y me ensucié. Arréglela.”

Son quejosos y ahora:

—No dejamos de toser, ninguno de ustedes huele eso.

Mi respuesta.

—No huelo nada, estoy resfriado.

Capítulo 4

El comportamiento de Matías85 como vecino no es ejemplar. Muchas veces, cuando llego a casa, lo escucho mezclando música para algún comercial. Baterías, bajos, órganos, de su domicilio brota mucho ruido. En algún momento Marina, la vecina de enfrente, se quejó vía chat y él contestó: “Vecinos en Alerta no se creó para que publiques tus pavadas”. Esto generó una larga discusión en mensajitos que dio por resultado la renuncia de Marina al grupo. Sólo fue la primera víctima de quien ahora escribe:

—Mi señora está vomitando, me lagrimean los ojos… ¿De verdad nadie está usando disolventes o limpió ayer una pileta?…

Mi respuesta:

—No tengo pileta.

Capítulo 5

Es domingo, las campanadas de la parroquia convocan a misa de diez cuando llega un patrullero seguido de un vehículo de bomberos y de una ambulancia sanitaria.

Retiran tres cadáveres; dos humanos y un gato; un par de agentes se encargan de timbrear puertas vecinas.

Hasta el gatito era molesto en esa casa. Cuando lo dejaban solo acostumbraba abrir una ventana que conectaba la alarma y esto provocaba que Matías85 me llamara en pos de averiguar que ocurría en su casa. Poco le importaba la hora o mis limitaciones; soy rengo y treparme al quincho para mirar su patio con pileta no me resulta fácil.

Capítulo 6

—Le contesté varios mensajes, pero bueno, este hombre es como el pastorcito mentiroso de la fábula, usaba el chat para cualquier cosa menos para las emergencias…

Me sorprende lo bonita que es la policía, no sabía que nuestra comisaria dispusiera de semejante belleza.

Capítulo 7

Al inspector Centeno no le pasa desapercibido que todos los vecinos interrogados repitan una misma historia; —todo un fallo en nuestro plan—; en cuanto al garrafón retirado de esa casa, criminalística lo califica de arma homicida.

Capítulo 8

Un juzgado en lo penal reparte citaciones y toda la cuadra acaba reuniéndose en los tribunales de Morón. Nos saludamos, cierto clima festivo asalta a esta pequeña comunidad de vecinos. Antes nos juntábamos, pero desde que Matías85 llegó al barrio, eso dejo de suceder.

—Creo que fueron todos, pero se las han ingeniado para que parezca el preámbulo de un asalto… El garrafón escondido junto a la pileta y desde allí esa manguera soltando dosis de gas mostaza en el interior de esa casa sellada… Por cierto, les eligieron una mala muerte…

Unos veinticinco abogados saltan al mismo tiempo acusando al juez de expresar una acusación basada en presupuestos no probados.

—Han montado un buen circo, pero la ley es la ley… Cuídense… Este caso no se cierra hasta quedar resuelto…

Capítulo 9

Han pasado cinco años. El cartel de “Se vende” continúa decorando la fachada construida por Matías85. En cuanto a los arrestos, seguimos esperando, la falta de antecedentes, la falta de testigos, la falta de presupuesto… Ahora, cada tanto, nos volvemos a reunir, incluso los chicos del 1074 asisten a los asados, y la mayor preocupación de la cuadra en estos eventos siempre es la misma…

—¿Quién consigue el cajón de frutas para arrancar con el fuego?

Extraído de “Hampones con poca prensa”.


Si te gustó este post, compartilo en tus redes para que más personas puedan conocerlo, conocer es compartir 😉

 

¿Te gustó este contenido?

Tags from the story
, , ,